lunes, 14 de diciembre de 2009
Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira.

 

El “Último” dijo:

Bendigo al cristal puro, porque con él nos vemos.

Y la Torre se estremeció.

 

El Hijo del Sol habló a su padre:

Maldigo al cristal puro por revelarnos la mentira.

 

El hermano del Sol, el Jinete de la Luz, respondió:

Y... ¿qué es la mentira sino la verdad camuflada?

 

El  Padre de los Últimos se dirigió a sus dos hijos:

No os corresponde juzgar, porque juzgar corresponde a los Hombres.

No existe la Verdad absoluta.

Tampoco el conocimiento absoluto.

Pero existe una manera de desafiarlo todo.

 

EL Hijo del Sol se volvió a su padre:

¿Cuál ese ese magnífico objeto que nos dé el conocimiento verdadero?

 

El Sol

Contestó “El Pistolero”, arrodillado a los pies de su “padre”.

 

Y la Torre volvió a vibrar de nuevo, por última vez.

 

Crónicas de la Senda de Eld. Libro IX, capítulo I: La Torre de Cristal.


Publicado por Desconocido @ 12:00
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