El “Último” dijo:
Bendigo al cristal puro, porque con él nos vemos.
Y la Torre se estremeció.
El Hijo del Sol habló a su padre:
Maldigo al cristal puro por revelarnos la mentira.
El hermano del Sol, el Jinete de la Luz, respondió:
Y... ¿qué es la mentira sino la verdad camuflada?
El Padre de los Últimos se dirigió a sus dos hijos:
No os corresponde juzgar, porque juzgar corresponde a los Hombres.
No existe la Verdad absoluta.
Tampoco el conocimiento absoluto.
Pero existe una manera de desafiarlo todo.
EL Hijo del Sol se volvió a su padre:
¿Cuál ese ese magnífico objeto que nos dé el conocimiento verdadero?
El Sol
Contestó “El Pistolero”, arrodillado a los pies de su “padre”.
Y la Torre volvió a vibrar de nuevo, por última vez.
Crónicas de la Senda de Eld. Libro IX, capítulo I: La Torre de Cristal.